
Las subjetividades en estudios ambientales y de la educación ambiental: revisión
documental 2018-2023
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Andrés Felipe Bueno Lugo
Eduardo Barros Guerrero
Revista Criterios - vol. 31 n.o 1 Enero-Junio 2024 - pp. 83-100
Rev. Criterios ISSN: 0121-8670, e-ISSN: 2256-1161
https://doi.org/10.31948/rev.criterios
Subjetividad
De inicio, la subjetividad fue un tema de
estudio del campo losóco (Foucault, 2005),
que posteriormente se fue abordando en otros
ámbitos académicos como la psicología, la
sociología y las humanidades (González-Rey,
2000; Zemelman, 1997). Históricamente,
la aproximación al sujeto y, por ende, a lo
subjetivo tiene raíces en el mundo griego, en
aforismos como el de “conócete a ti mismo”
o en nociones como la epimeleia heautou o
inquietud de sí mismo (Foucault, 2005).
Foucault sostiene que los lósofos griegos,
entre los que guran Epicteto, Sócrates, Platón
y aun el mismo Aristóteles, cuestionaron la vida
en la polis desde nociones como la epimeleia
heautou. La inquietud de sí mismo se asumió
en la época clásica como el requisito interno,
íntimo o personal para aquellos ciudadanos
que pretendían asumir funciones de gobierno
en la ciudad. Esta máxima fue asumida por
los griegos como un medio para formar una
disposición del ser en los futuros gobernantes
de la polis. La epimeleia heautou se congura
como una tecnología del sí (en la visión
foucaultiana) del sujeto; esta tiene relación
directa con el saber, con el conocimiento o el
«acceso global a la verdad misma» (Foucault,
2005 p. 59).
En las ciencias sociales y las humanidades,
las subjetividades han cobrado signicados
diversos y con mayor especialización. Para
Capote (1999), «el término subjetividad
tiene una signicación más especíca y viene
conformándose en los últimos años como
categoría cientíca para dar cuenta de una
dimensión de la realidad susceptible de ser
distinguible y estudiada» (p. 1).
Para González-Rey (2000), la subjetividad en
el campo de la psicología es entendida como
un «sistema complejo de signicaciones y
sentidos subjetivos, producidos en la vida
cultural humana diferente a lo social, biológico,
ecológico y de cualquier otro tipo» (p. 35).
El autor asevera que la subjetividad como
categoría analítica en la psicología fue propuesta
por Vygotsky y Rubinstein; no obstante, fue
Fernando González Rey quien, basándose
en las propuestas teóricas de estos autores,
desarrolló con mayor precisión un modelo de
indicadores para su estudio en América Latina
y el Caribe.
Por su parte, Del Monaco (2020) asegura que
para la psicología cognitivo conductual, la
subjetividad es entendida como la capacidad
que tienen los individuos para hacerse cargo
de situaciones de la vida cotidiana, sin tener
en cuenta las condiciones contextuales en
las que viven. La autora, al referirse a la
subjetividad desde el enfoque cognitivo
conductual, apunta: «En esta trayectoria, se
ponen en juego modelos de individualidad
que dejan de lado la multiplicidad de procesos
sociales, económicos, políticos que atraviesan,
producen e intervienen en la resolución (o no)
de experiencias que ocasionan dolor» (p. 180).
Zemelman (1997) argumenta que el estudio
de la subjetividad no debe reducirse a
mecanismos propios de la subjetividad
individual ni abordarse como expresiones de
procesos macrohistóricos. Para el autor, las
subjetividades sociales son las formas en que
las personas interiorizan y se relacionan con las
estructuras sociales, las normas culturales y las
relaciones de poder en la sociedad. De modo
que, abordar lo subjetivo restrictivamente
desde lo psicológico o lo sociológico oscurece
cualquier posibilidad de aportación al tema.
Es menester entonces pensar en otras maneras
de aterrizar en el terreno de lo subjetivo, sin
que este proceso se convierta en un asunto
estéril, como menciona Fernández (1997).
La autora se aproxima a las subjetividades
trascendiendo la tradicional concepción
metafísica del sujeto: «transparente, absoluto
y soberano» (p. 95), considerando la continua
reconguración de los sujetos sociales. Por lo
tanto, sugieren que la discusión se extienda
más allá del subjetivismo, puesto que no basta
con entender las motivaciones de los sujetos
para identicar la causa de los fenómenos
sociales.
La autora plantea el concepto de subjetividades
emergentes en las prácticas sociales. Referidas
estas últimas a las acciones, comportamientos
o actividades que las personas realizan en
sociedad. Según Fernández (1997), las
subjetividades sociales emergentes son
entendidas de la siguiente manera:
Un proceso de constitución de las
mismas, siempre transitorio, que
alude a subjetividades fragmentadas,
contradictorias, no unitarias, atravesadas
por elementos irracionales y conictivos.